Cristo Rey y la Reconquista: la encíclica Quas Primas, la toma de Baeza y el Círculo Tradicionalista de Baeza
2025, centenario de la Encíclica Quas Primas
La encíclica Quas Primas, publicada por el Papa Pío XI en 1925, proclamó la realeza social de Cristo y estableció la fiesta de Cristo Rey. En ella, el Pontífice recordó que Jesucristo no solo reina en el corazón de los fieles, sino que debe ser reconocido como Rey en la sociedad y en las leyes de las naciones. Como dice el Papa en el documento:
«El reino de Cristo abarca todos los hombres y todas las naciones, porque es reino de verdad y vida, de santidad y gracia, de justicia, amor y paz» (Quas Primas, 1925).
Este principio, olvidado en los tiempos modernos, fue la piedra angular de la Cristiandad y de la empresa de la Reconquista.
Un claro ejemplo de esta concepción del reinado de Cristo lo encontramos en la toma de Baeza por Fernando III el Santo en 1227. La Reconquista no era una mera expansión territorial, sino la restauración del orden cristiano en una tierra que le había sido arrebatada a la verdadera Fe. Así lo entendió el rey santo cuando, al conquistar la ciudad, lo primero que hizo fue purificar la mezquita mayor y consagrarla como iglesia bajo la advocación de Santa María. Con este acto, Fernando III no solo imponía su dominio, sino que devolvía Baeza a su legítima soberanía: la de Cristo Rey.
Este mismo principio de la subordinación del poder al orden divino fue expresado también por Fernando el Católico, quien en 1501 afirmó en una carta al Papa Alejandro VI:
«Nos, como católicos reyes, no pretendemos ni nos atrevemos a mandar nada contra la voluntad de Dios y de la Iglesia».
Esta declaración refuerza la visión de que el poder real no es autónomo, sino que está subordinado a la voluntad divina. La autoridad de los monarcas cristianos no solo deriva de la legítima soberanía, sino de la obligación de actuar en concordancia con la voluntad de Dios y la Iglesia. Así, tanto en la época de Fernando III como en la de Fernando el Católico, la realeza era vista como un servicio a la soberanía de Cristo, reafirmando que los reyes debían gobernar bajo la ley divina y velar por el orden cristiano en sus reinos.
Este mismo espíritu, que guió a Fernando III y que proclamó Quas Primas, es el que anima al Círculo Tradicionalista de Baeza. Su existencia no es un mero recuerdo del pasado, sino una afirmación viva del derecho de Cristo a reinar sobre todas las esferas de la vida. En tiempos en los que la descristianización avanza y se pretende relegar la Fe a lo meramente personal, el Círculo Tradicionalista de Baeza mantiene firme la bandera de la Realeza Social de Cristo, siguiendo la huella de quienes, como Fernando III, comprendieron que no basta con creer en Cristo: hay que proclamarlo como Rey en el mundo.
Así, desde la toma de Baeza hasta nuestros días, la lucha sigue siendo la misma: restaurar el reinado de Cristo no solo en los corazones, sino en las leyes, en las costumbres y en la vida de los pueblos. Y en esa empresa, Baeza, la ciudad que una vez fue reconquistada para Cristo por la espada de un santo, sigue siendo un faro de Tradición en la defensa de la verdadera soberanía: la del Rey de Reyes.
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