COVADONGA CONTRA LA TRADICIÓN
Cuando el sucedáneo termina siendo más peligroso que el enemigo Hay enemigos que, por su misma tosquedad, facilitan extraordinariamente la defensa, porque declaran aquello que desean destruir, señalan sin ambages aquello que detestan y, con una franqueza casi providencial, enseñan las armas antes incluso de utilizarlas. Cuando alguien derriba altares, desprecia el latín, ridiculiza la sotana, niega la realeza social de J esucristo, reduce la Misa a una asamblea o presenta el dogma como materia susceptible de evolución al compás de las necesidades culturales de cada época, sabemos perfectamente dónde estamos y frente a qué nos encontramos: el adversario, por decirlo así, ha tenido la cortesía de presentarse. Mucho más difícil es discernir lo que ocurre cuando no se destruyen los símbolos de la Tradición, sino que se conservan cuidadosamente; cuando no se elimina la Misa tradicional, sino que se solemniza; cuando no se prohíbe la Cruz de Borgoña, sino que se despliega orgullosament...

