Tal día como hoy, 10 de agosto, en el año 1936, era martirizado el joven tradicionalista Antonio Molle Lazo.

Antonio Molle Lazo nació en Arcos de la Frontera el día 2 de
abril de 1915, de una familia modesta de gran abolengo carlista; a los cinco
meses esta familia se trasladó a vivir a Jerez de la Frontera, a cuya población
queda vinculada su biografía. En ella estudió en el Colegio del Buen Pastor de
los Hermanos de La Salle, y desde aquella época ya hay numerosos testimonios de
su piedad y de su bondad natural. La primera colocación que tuvo al salir del
colegio fue de meritorio en la estación del ferrocarril de Jerez; poco después,
una ley reservó las plazas vacantes para los hijos de los empleados de la
compañía y le cerró el paso. Se fue entonces de escribiente a una bodega de
vinos. La crisis económica de aquellos años democráticos y republicanos
arruinaba los negocios, y esto le obligó a peregrinar por varios despachos y a
compartir con su padre el puesto de taquillero de un cine.
A pesar de las dificultades económicas que padeció siempre,
fue colaborador habitual y esforzado de todas las campañas piadosas que se
desarrollaban, especialmente de las eucarísticas. Rezaba diariamente el Santo
Rosario y en sus conversaciones daba constantemente testimonio de su fe.
Se afilió a las Juventudes Tradicionalistas en 1931, a los
dieciséis años; junto con su padre, también carlista, luchaba contra los
marxistas que dominaban en los sindicatos y desde ellos les asediaban en sus
modestos empleos. Fue un artista en cuestión de pintadas, colocación de
pasquines y reparto de octavillas (especialidad que ejercía, además, en los
pueblos de la provincia de Sevilla), y siempre entre amenazas, silbidos,
pedradas y golpes. Una vez fue cogido en plena faena y fue llevado a pie y
esposado, entre insultos, a la cárcel de Jerez, donde estuvo mes y medio;
coincidió allí con su hermano Carlos, también detenido por luchar contra los
socialistas que querían asaltar el convento de Santo Domingo.
El 18 de julio los tres hermanos, Carlos, Antonio y Manuel
Molle Lazo, se presentaron al comandante Arizón, salvador de Jerez que les
dedicó a la ocupación de edificios públicos y desarme y detención de elementos
socialistas. Asegurada la situación, corrieron por los pueblos de la provincia
de Cádiz para decidir su incorporación al Alzamiento.
Antonio Molle estuvo en
Ubrique y en Sanlúcar, y luego en Sevilla en la liquidación de la resistencia
roja en las zonas de San Marcos, El Pumarejo, San Julián y Triana. Volvió de
Sevilla a Jerez con la bandera roja y gualda, proclamada ya inequívocamente
como bandera de la España Nacional, y formó con sus antiguos compañeros el
Tercio de Nuestra Señora de la Merced, patrona de su ciudad. Salió este Tercio
de Requetés a cubrir el flanco de las fuerzas legionarias que avanzaban sobre
Madrid. Molle quedó con quince requetés y quince guardias civiles en Peñaflor,
donde los rojos habían cometido durante los primeros días varios asesinatos y
desmanes.

El 10 de agosto estaban aquellos requetés oyendo una Misa
por el general Sanjurjo en el convento de las Hermanas de la Cruz cuando les
avisaron que una muchedumbre de rojos armados estaba entrando en el pueblo.
Molle y otros se hicieron fuertes en una casa; pero agotadas pronto sus
municiones, decidieron replegarse por unos corrales al encuentro de sus
compañeros. Se retrasó Molle por ayudar a escapar a una señora y cayó
prisionero. Estaba de uniforme y ya sin armas. Un tropel de milicianos le sacó
a la calle con las manos en alto, y a empellones le llevaron al comienzo de la carretera
de Lora.
En medio de un tremendo griterío le instaban a que vitoreara
al comunismo y él sólo lo hacía a España y a Cristo Rey; después le exigieron
que blasfemase a lo cual contestó con vítores a Cristo Rey. Fracasadas estas
exigencias se reanudaron, reforzadas primero con el corte de una oreja, luego
de la otra, de la nariz, del cuero cabelludo, del vaciamiento de un ojo y de la
contusión de otro. El respondía con ayes y suspiros de dolor y con gritos de
¡viva Cristo Rey! que contrastaban con las blasfemias de sus verdugos.
Finalmente, le remataron a tiros y a cuchilladas.
Su descolorida, pero muy querida boina roja era llevada todavía en 1965 en ofrenda a Santiago de Compostela por
los peregrinos carlistas.
Fuente: http://reinodegranada.blogspot.com/2018/08/homenaje-antonio-molle-lazo-en-el-82.html
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